Los cuentos fueron armados sobre power point que espero en breve pueda saber como subirlos a la web.


Fundamentación:
La violencia social en la que estamos inmersos es acentuada por los medios masivos de comunicación, léase televisión, puesto que están empeñados en demostrar que las ciudades son conglomerados de personas que no saben otra cosa que maltratarse, odiarse y violentarse entre si.
El escritor y pensador italiano Ítalo Calvino imaginó y describió las ciudades actuales con gran creatividad. En el libro “Las Ciudades Invisibles” se encuentra “Raisa” una ciudad enmarcada dentro de las llamadas ciudades escondidas donde
“… en cada segundo la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni siquiera sabe que existe” [1] Estas dos ciudades que conviven sin que una sepa de la otra, son las que vivenciamos cotidianamente reflejándose en el sentimiento y necesidad de encerrarse cada uno en su casa con alarmas, perros guardianes, vigilancia privada, rejas y todo lo que invente el mercado para aislarse del “otro”. Ese “otro” que está en la calle
“… (la calle) símbolo de degradación económica y moral, es el lugar de la máxima contaminación atmosférica, del ruido, del peligro representado por el tránsito; es el lugar de los robos, los arrebatos, los asesinatos; es el lugar de los drogados, los vagabundos (…) La calle es enemiga y debe ser eliminada, aislada, abandonada.” [2]
Es así como sobresale el costado negativo, violento de las ciudades que vivimos. Los espacios públicos son concebidos como lugares de supervivencia de los marginados, mendigos, gente llamada “de la calle”. Ya no son puntos de referencia que reflejan identidades urbanas – culturales, ya no son puntos de encuentro porque se convirtieron en lugares donde viven “los otros” peligrosos. Ideología de la inseguridad.
Existe una desvalorización de los espacios públicos como arenas donde pueden y deben desarrollarse los valores para la convivencia social y sobretodo las identidades que manifiestan arraigo a un lugar en este mundo.
La ciudad va perdiendo su capacidad de comunicar y relacionar a sus habitantes, va dejando de ser esos espacios donde se relatan sentimientos, emociones y dudas de sus habitantes. Pasan de ser una vivencia a convertirse en un concepto, algo lejano, ajeno e impersonal.
Esta desvalorización que existe hoy de los espacios públicos como generadores de ciudadanía se traslada hacia una de las instituciones donde el estado moderno alguna vez sentó sus bases: la escuela pública.
“Dado este contexto, no es sorprendente que esta presión [la desvalorización] afecte también a las escuelas. En nuestros sistemas educativos, al menos, se les dice a los maestros que son el eslabón débil y que deben cargar con la responsabilidad de producir generaciones de jóvenes que carecen de las habilidades necesarias para triunfar en un mundo problemático (…) El problema, desde nuestra óptica, está en el “qué” y el “cómo” de la enseñanza, y en las demandas, a menudo confusas y no razonables, impuestas por sistemas motivados más por imperativos políticos y económicos que por motivos educacionales.” [3]
Debido a esta presión, el problema que se puede plantear es ¿para qué enseñar? En este marco surge mi interés por el curso “Aportes teóricos y metodológicos de Filosofía con Niños para la enseñanza de Formación Ética y Ciudadana” en EGB 1 y 2” ya que creo que a través de él obtendremos las herramientas necesarias para promover el desarrollo de personas abiertas, interesadas por descubrir los misterios que rodean nuestras vidas en sociedad, para que sean protagonistas de una democracia plena.
Sobre las múltiples cuestiones que surgen para trabajar en el aula, me pareció muy interesante tomar el tema “Respeto a las Diferencias”. Puesto que una de las causas de la violencia hoy vivida en nuestras ciudades se debe a la no aceptación o la negación del “otro”.
“El otro es pura amenaza, todos los otros lo son, pero – esquizofrenia del sistema – el otro es “uno mismo como otro”, y este es el punto de triunfo mayor de la ideología dominante, es decir, la propia separación de cada uno de nosotros, de nuestra propia potencia, de nuestro propio ser. Devenimos así, por esa vía, en verdaderos espectadores pasivos de nuestras propias vidas.” [4]
Día a día vemos como esta situación se traslada a nuestras aulas la cual se manifiesta en la violencia que expresan los niños para con sus compañeros, especialmente hacia aquellos que presentan algún estigma corporal o emocional [5]
Ante esta situación me parece adecuado implementar el diálogo como herramienta para reflexionar y criticar estas actitudes y llegar a alguna conclusión sobre la necesidad de respetar las diferencias para que podamos fortalecer los valores necesarios para una convivencia democrática.
Destinatarios:
Alumnos de 4º año de la Escuela Nº 6398 Gral. Mosconi de la localidad de Pérez.
Es un grupo muy unido y solidario hacia su interior, pero existen algunos alumnos que continuamente resaltan características personales de sus compañeros buscando con ello su ridiculización. Esto en muchas ocasiones desemboca en situaciones de violencia, si bien no son de gravedad, sí son total y enteramente innecesarias. Hay que tener presente que están viviendo la adaptación a nuevas situaciones ya que pasaron al turno mañana y son los más chicos, lo que los lleva a tener que pasar por pruebas de convivencia y de aceptación al nuevo entorno. Aunque hay que notar que es un pequeño grupo de niños el que pasa por esta situación y no todo el curso. Por este motivo me pareció interesante desarrollar un proyecto y centrarlo en el “Respeto a las Diferencias”.
Objetivos:
· Reflexionar sobre las actitudes frente a la diferencia.
· Concientizar de que somos diferentes en algunos aspectos (edad, físico, hablar, vestir, etc.) pero todos tenemos idéntico valor humano.
· Reflexionar sobre la importancia del respeto como valor para la convivencia democrática.
Contenidos:
· Conceptuales:
El respeto como valor para la convivencia democrática y el diálogo como su instrumento de acción.
Valor humano de las personas.
Burla como acción violenta hacia otras personas.
· Procedimentales:
Escucha y observación de situaciones donde se vivan momentos de burla y desprecio hacia otros.
Análisis de esas situaciones a través del diálogo como herramienta de reflexión y crítica.
Narración y análisis de esas experiencias en ámbitos cercanos.
Fomento de la discusión a través del diálogo de opiniones y punto de vistas para alcanzar la crítica y la autocrítica sobre los mismos.
Expresión artística de pensamientos y opiniones: canciones, dibujos, juegos.
Reflexión personal y grupal finales.
· Actitudinales:
Desarrollo de actitudes no violentas ante acciones de burla.
Valoración del diálogo como herramienta para la solución de problemas en las relaciones sociales.
Cultivo de actitudes de flexibilidad, tolerancia y respeto por las diferencias como forma de relación social democrática.
Predisposión para la escucha de opiniones de los compañeros
Valoración del trabajo y reflexión grupales.
Plan de actividades:
“La mojarrita Palmira” (chamarrita de Ángel Morelli)
Entonar y repasar la canción ya aprendida en 3º año.
Comprender y reflexionar sobre la situación relatada. Intercambiar experiencias, actitudes y opiniones sobre situaciones parecidas que hayan vivido.
Grabar los diálogos que se establezcan para luego escucharlos y reflexionar nuevamente y posteriormente agregarlos al trabajo final.
Dividir la historia de la canción en cinco viñetas para armar una historieta y presentarla sobre Power Point.
Grabar individualmente los cantos de los niños para anexarlos a las viñetas de la historieta.
Tiempo estimado en el aula: dos clases de 45 minutos